Escapando de la luna
Qué vida más perra, decía la que ladraba a la luna por si ésta le respondía. Pero la luna nunca responde, como todos saben. Ella se limita a mirar desde lo alto del cielo y a mofarse de los lamentos de los cuales tiene el monopolio.-Luna, ¿qué he hecho mal? Ayúdame a salir de este negro agujero que me absorbe, que me hunde y que me encierra, que me ahoga y que me clava las zarpas de la soledad.
Pero aullarle a la luna jamás dio resultado. Porque ella es la dama negra de la noche, aunque vista de blanco. Es la viuda del cielo, aunque vista de novia. Desde que el sol se separó de ella dejándola sola con un millar de estrellas caprichosas de las que envidiaba la luz y el cariño que los mortales profesaban por ella, se volvió cruel. Comenzó a crecer y a crecer a costa del temor de los que la miraban desde el suelo, haciéndose más y más brillante, aun sin tener luz propia. Pero la luna por el día, cuando nadie la mira, llora. Llora porque está sola. Llora porque no es a ella a quien se le piden los deseos. Llora porque no sabe brillar. Y de cada lágrima que derrama nace un poeta, un escritor, un soñador, un artista. Y son ellos los que ladran por la noche mirándola y a los que ella ignora. Los hijos de la luna nunca alcanzarán la independencia, siempre irán a ella cuando tengan ganas de llorar, siempre sentirán un cosquilleo en el estómago cuando la miren. Siempre permanecerán atados a ella. Por eso son almas atormentadas, malditas. Por eso nunca encontrarán un amor que les dure para siempre. Porque la envidiosa luna quiere que tan sólo sean suyos, que tan sólo la adoren a ella.
Y por eso yo vivo escapando de la luna.

Para Triz, que me propuso la frase ya hace mucho. La escribí también hace algún tiempo y la publico ahora para paliar la falta de ideas APROVECHABLES.
Bohemian Beyo